miércoles, 17 de agosto de 2011

Desde que nacemos sabemos que todo tiene un principio y un final. Al pasar de los años nos damos cuenta que hay cosas que nos duelen más cuando se acaban, por ejemplo, el amor, el cariño, el respeto, las ilusiones. Cuando acaban esas cosas nos duelen en el alma, nos hieren y sufrimos. Pero olvidamos que todo tiene un principio y un final. A veces ese final llega demasiado pronto y es ahí cuando te das cuenta de lo importante que era esa situación, ese estado. ¿Por que llorar por algo que sabías que no duraría toda la vida? ¿Porque sufres por algo que terminó? Sufrimos porque sentimos, porque nos ilusionamos con situaciones, porque somos seres humanos racionales que nos hiere terminar algo que ilusamente pensábamos que duraría para siempre. ¿Está bien llorar por un amor que no funcionó? No lo sé, pero desahoga, alivia el dolor que produce el no compartir lo que hasta ahora compartías.
¿Y después de que todo acaba que haces? ¿Seguir llorando hasta que se acaben las lágrimas, hasta que pase el dolor? Pues hasta el momento es la única manera que encontré para asumir que todo acabo, que lo que compartíamos dejo de existir, se murió, se esfumo..

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